Ante una caída en las ventas, se propuso que el canal digital asumiera un papel más activo en el recorrido de compra. Además de generar conocimiento e interés por el producto, debía ayudar a las personas a encontrar dónde adquirirlo y conectar esa demanda con la red de farmacias.
La marca no contaba con una tienda propia: la venta se concretaba a través de terceros. El desafío era acompañar al consumidor más allá del contenido, resolviendo una pregunta clave —«¿dónde lo compro?»— y evitando que tuviera que iniciar una nueva búsqueda por su cuenta.
Para responder a esa necesidad, propusimos aprovechar WhatsApp como canal de orientación y derivación. El objetivo era diseñar una conversación simple y automatizada que acercara al consumidor a farmacias según su ubicación, convirtiendo el interés digital en una oportunidad comercial para los puntos de venta.