La empresa invertía en campañas digitales que dirigían a formularios y WhatsApp. Sin embargo, los contactos reportados por las plataformas no coincidían con los registros del CRM, lo que dificultaba saber qué ocurría entre la primera consulta y el seguimiento comercial.
Parte de las consultas no aparecía en el sistema y otras quedaban clasificadas con un origen incorrecto. La distinción entre contactos orgánicos y provenientes de pauta era insuficiente, y el trabajo manual complicaba la lectura de los resultados.
El desafío era ordenar ese recorrido aprovechando las herramientas que la empresa ya utilizaba. Había que identificar las diferencias, mejorar la trazabilidad y construir una base de información que permitiera evaluar tanto la captación como la gestión comercial.