
Prospección, atención de tickets y tareas repetitivas automatizadas en empresas de distribución y del rubro veterinario. El resultado no es una herramienta nueva: es la mitad del costo operativo que ya no se paga.
En una pyme, el costo operativo no está en el software: está en las horas que alguien dedica a mover datos de un lado a otro, responder lo mismo por décima vez y perseguir prospectos a mano.
El flujo de contacto y seguimiento deja de depender de que alguien se acuerde.
Las consultas repetidas se resuelven solas; las que no, llegan al humano con contexto.
Las rutinas internas que consumían horas pasan a correr sin intervención.
Los datos dejan de copiarse a mano entre herramientas que no se hablaban.

No empezamos por la herramienta sino por el cálculo: qué tarea cuesta más horas por mes y cuánto de eso es mecánico.
Ese orden es el que explica el resultado. Automatizar lo que no importa no baja ningún costo; automatizar el cuello de botella lo corta a la mitad.
Los sistemas que ya usaban, conectados entre sí.
Tickets resueltos automáticamente con derivación al humano.
Contacto y seguimiento sin intervención manual.